y reconstruir sus vidas.
Alguien en el agua está perdiendo la vida,
alguien incesantemente bracea
en este iracundo y oscuro y pesado mar que conocéis.
Mientras embriagados estáis
con el deseo de someter al contrario,
mientras en vano imagináis
haber tendido una mano al desvalido
para amasar fortaleza,
mientras apretáis la correa
alrededor de vuestras cinturas,
¿cuándo os puedo yo hablar?
¡Alguien dentro del agua en vano está siendo sacrificado!
…
Entre las líneas de este libro, las imágenes trasmiten poderosos significados simbólicos y una impactante evocación emocional, mostrando casas y balcones destrozados y cuerpos desgarrados como testigos del sufrimiento y la resiliencia. Estas imágenes crean un lenguaje especial que conecta a lectores de todo el mundo con la experiencia colectiva de Gaza.
Nasser Rabah
Este libro nace de la negativa a permanecer en silencio. Inspirado en la advertencia de Mary Fulbrook sobre las «sociedades de espectadores», esa masa pasiva que presencia el horror sin actuar. La política del gobierno israelí apunta con claridad a la expulsión sistemática del pueblo palestino de Gaza. Y ante eso, escribir no es un gesto intelectual: es un acto de conciencia.
La calma es una premonición, cruel, conocemos bien la tensa espera. Rezamos lo que sabemos y podemos y aguzamos el oído: si oyes, te has salvado. Si no captas nada, te has convertido en recuerdo. Los números son la pesadilla de quienes siguen despiertos, un martillo que cae sobre nuestros dedos, contamos las cosas que entran en nuestra vida sin darnos cuenta de que la muerte acaba entrando siempre por una puerta trasera.
Observa bien el camino, lo que se antoja desolación puede ser refugio,
aprieta el paso hacia lo que te inspire miedo, irrumpe en él, no pasa nada
por descansar un poco, pero no te dejes vencer por el placer del latido
de tu piel ensangrentada y llena de agujeros, tápalos con arena y dale
a tu cuerpo descanso, un poco, deja que el alma surque los bosques…
Empápate hasta de la última mota de polvo: son palabras de supervivencia.
Silenciosa, salvo por el brillo de los bombardeos.
Aterradora, salvo por el sosiego de las oraciones.
Negra, salvo por la luz de los mártires.
Buenas noches, Gaza.
tú despliega las alas al máximo,
bátelas al viento,
tendrás que correr un poco si estás en el suelo.
Pero ¡ojo!
¡Abre la jaula primero!
Los poetas palestinos que dan voz a quien sufre el genocidio en Gaza, por Francisco Gámiz elDiario.es
mayo 15, 2026
Muchas han sido las veces que se…
























