Home » AUTORES » Rachid Nini

Rachid Nini

Rachid Nini detenido en Marruecos

  
 
Rachid Nini, director del diario marroquí Al Massae y autor de Diario de un ilegal, publicado por ediciones del oriente y del mediterráneo en 2002, ha sido condenado a un año de cárcel y una multa de 100 € por manifestar sus opiniones sobre la política antiterrorista del Estado marroquí, los abusos de poder y la corrupción.
Ayer, día 14 de junio, tomó la decisión de ponerse en huelga de hambre en la cárcel de Casablanca, donde cumple la condena, en protesta por la denegación de sus derechos dentro de la prisión.
Según el diario digital calledeagua.com, periodistas e intelectuales marroquíes protestaron por su detención en manifestaciones organizadas en varias ciudades coincidiendo con el Día Internacional de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo. También se ha constituido una plataforma nacional de apoyo a Nini.
La Federación Internacional de Periodistas (FIP) emitió un comunicado público apoyando la libertad de Rachid Nini. Según el Sindicato Nacional de Prensa Marroquí (SNPM), que cuenta con el apoyo de la FIP, las medidas adoptadas contra el director de Al Massae "no tienen fundamento jurídico, dado que los hechos que se le imputan en relación a la publicación de artículos forman parte del ejercicio de sus derechos de opinión y libertad de prensa".
Tanto Amnistia Internacional como Reporteros Sin Fronteras han pedido también la libertad de Rachid Nini. AI, incluso, valora la posible inclusión de Nini en la lista de presos de conciencia de esta organización: "Es un error detener a un periodista por hacer su trabajo y cuestionar las políticas antiterroristas de Marruecos y exponer los abusos de las fuerzas de seguridad".
Mas información: Público, El Mundo, ABC, periodismohumano
 

Las especulaciones sobre que Mohamed VI aprovecharía la celebración de la Fiesta del Trono, el pasado 30 de julio, para liberar a Rachid Nini, uno de los periodistas marroquíes más críticos y brillantes, director del periódico Al Massae, se han visto defraudadas, todo ello ante una sorprendente inhibición de las asociaciones de la prensa europeas y españolas en particular. Pero ya estamos acostumbrados a esta condescendencia con los regímenes totalitarios de África. Nos aprovechamos de sus recursos y sus encantos y nos olvidamos de la opresión de que sus habitantes son víctimas por parte de sus gobernantes, hasta que cambian las tornas.

Un repaso a la España clandestina

61ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID

Un repaso a la España clandestina

El poeta marroquí Rachid Nini publica 'Diario de un ilegal'

Madrid El País - Miguel Mora 14 JUN 2002

Hombres sin dientes ni mantas ni posibilidad de conseguir ninguna de las dos cosas; mujeres que desayunan whisky con café; tascas miserables que ponen películas porno a las siete de la mañana para atraer clientes; licenciados en Química o Literatura recogiendo naranjas de sol a sol; gente de todo el mundo tratando de sobrevivir a la explotación, el racismo y la nostalgia. Todo eso y más, narrado por un sutil y agudo poeta marroquí que llegó en autobús desde Rabat a Benidorm con un visado de un mes y se quedó a vivir tres años en España como inmigrante sin papeles. Es Diario de un ilegal (Ediciones del Oriente y el Mediterráneo), el testimonio a medias lírico y desgarrado sobre la España que no va bien del ex inmigrante Rachid Nini: hoy vive en Rabat, es periodista en la televisión marroquí y tiene una hija de dos años con una mujer española.

'No hay nada de ficción en el libro', cuenta Nini. 'Todo es real al 100%'. La historia arranca a su llegada a España, en 1997. 'Me había licenciado en literatura árabe en Casablanca y decidí montar un periódico: duró tres números. Desde pequeño tenía la idea de emigrar, así que saqué un billete de bus, sólo ida, a Benidorm. Tenía 60.000 pesetas y un amigo. Fue muy amable. Me dejó su cama y él dormía en el suelo. Como no entendía castellano, me fui a Francia. Pero no me gustó. Y a Bruselas, pero tampoco. Cuando se acabó el dinero volví a Benidorm. Dos amigos argelinos me dijeron que en Oliva se podía trabajar en la naranja. Estuve un año. Terminé mi libro de poemas. En verano, me contrató un bar de Benidorm. Luego, fui albañil en Pego. Después, pizzero en el restaurante de un judío marroquí que era un cabrón. Me pagaba 6.000 pesetas al día y trabajaba 10 horas de pie. Siempre sin contrato. Cuando me llamaron de Marruecos porque habían abierto un periódico nuevo, me volví'.

En bares y tascas, Nini había ido escribiendo lo que veía. 'El borrador lo escribí en servilletas y papelitos. Cada semana enviaba un capítulo al periódico Al Alam. Luego se publicó entero y vendió 3.000 ejemplares'. Un best seller: 'Es lo que vende Ben Jelloun'. Ahora, Nini ha vuelto a España para presentarlo: dice que es para lectores españoles. 'Allí se sabe todo lo que digo. Aquí no. Aquí, de nosotros, sólo se sabe lo que sale por televisión. Los clichés: la patera, los ahogados, la pesca, el hachís. A las personas no las conocen. Y creo que no quieren saberlo. Hay un bloqueo psicológico histórico. Y los medios y los políticos ayudan a que ese bloqueo no se acabe'.

Respeto

¿Cómo podría acabarse? 'Primero, con mucho respeto. Luego, alejándose de los cálculos pequeños, del corto plazo y el electoralismo. Sólo se habla de inmigrantes cuando llegan elecciones. El resto es para culparlos de la delincuencia. Nadie habla de los que trabajan como esclavos en los campos, en los plásticos. El Gobierno marroquí también tiene la culpa. No da trabajo a la gente para que se quede. Y muchos de los que vienen son gente sin estudios que se juegan la vida para llegar. Luego, están dispuestos a todo'.

Nini cree que hay que luchar por la integración, pero no a cualquier precio. 'Si integración quiere decir dejar tu cultura, tus raíces y tu religión, no puede ser. Hay que respetar la diferencia. Pedir que seamos iguales es fascismo. Dicen que los ecuatorianos se adaptan mejor. Pues claro. Comen y visten igual... Que los moros somos otra cosa. Pues sí, venimos de otro tiempo, de otra cultura. Tenemos otra manera de pensar, de reír, de sentir. Allí, la gente habla todo el rato. En el mercado, en el autobús, en el baño turco. Hay calor humano. Aquí las relaciones son muy cerradas. Para hablar tienes que pagar un psicólogo. Así que los marroquíes se juntan con similares'.

Hace dos años, Nini se casó con una española: tiene permiso de residencia. Pero ya no lo quiere. 'Mi trabajo no está aquí. Mi sitio, tampoco'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de junio de 2002

Trinidad de León-Sotelo entrevista a Rachid Nini

Hemeroteca > 10/06/2002 > 

El periodista marroquí Rachid Nini cuenta en un libro sus vivencias en España como inmigrante ilegal

Residió en España durante tres años como inmigrante ilegal. Es marroquí y tiene 31 años. Este licenciado en Literatura árabe y Poesía contemporánea trabajó en España como obrero en diversas tareas. «Un poco más y me convierto en delincuente», dice. Su experiencia está en «Diario de un ilegal».

TRINIDAD DE LEÓN-SOTELO

ABC - Actualizado 10/06/2002 - 23:56:18

 

Rachid Nini, ayer en Madrid después de la entrevista. Daniel G. López

MADRID. Rachid Nini (Ben Slimane, Marruecos, 1970) no encontraba trabajo en su tierra. De vez en cuando surgía una colaboración para un periódico, pero eso era poco o nada para un muchacho bereber, que tiene a gala que los de su raza son antiguos viajeros que llegaron a Marruecos procedentes de Líbano y Yemen tras pasar por Egipto. «Si no hubieran encontrado el mar, aún estarían viajando. El Mediterráneo los detuvo y, por eso, Marruecos se conoce como «la tierra del fin de las inmigraciones»», explica. Una invitaciónpara un Congreso cultural que se celebraría en Canarias le sirvió para entrar en España con un visado para un mes. De hecho, no llegó a pisar las islas: «Me fui directamente a Alicante con las 70.000 pesetas que había logrado reunir en 1997», evoca. Desde este año y hasta 2000 residió en la Península. Luego, regresó a su país con un libro por toda fortuna.

Libro de cabecera

-¿Puede convertirse «Diario de un ilegal» en el libro de cabecera de los inmigrantes?

-No lo he escrito para ellos, sino para los lectores españoles, porque en estos pensaba mientras escribía y en aquel momento aún no tenía la idea de regresar a Marruecos.

-¿Dejó su patria como un periodista que quiere escribir como testigo?

-No. Tras años de estudio no encontraba trabajo fijo, sólo de «free-lance». Los periódicos marroquíes son casi todos de partidos políticos y sin un carné no hay nada que hacer. Pensé que mi sitio no estaba allí, de modo que me tenía que marchar. Además, esta idea la tenía desde pequeño, porque tuve unos vecinos que emigraron a Francia y volvían de vacaciones cargados de todo, así que tenía claro que debía ir al otro lado.

-Pero no vivir la odisea de las pateras o de las mafias, ¿le permite ser un testigo realmente aceptable?

-Las pateras y las mafias son un drama y no lo he vivido, pero conozco bien la vida en España como un sin papeles. De todos modos, ya va siendo hora de decir que las pateras son un detalle del principio de la tragedia. La peor cara del asunto se da cuando se pone el pie en la tierra y uno se pregunta, ¿y ahora, qué? No sé por qué todo el mundo está convencido de que todos los inmigrantes ilegales llegan en patera. Hay más medios. Un guardia civil se rió cuando le conté que yo llegué como una mariposa.

A Rachid nunca lo paró la policía española y él da las reglas que piensa que lo permitieron. «Hay que vestirse bien, no ir en grupo, no salir en los días próximos a la Navidad ni ir a lugares en los que se te vea mucho»..., dice en un etcétera de trucos propiciados por el temor. Convivió con españoles, argentinos, argelinos, gitanos... No ha escrito a través del odio o el rencor, ha querido, simplemente, retratar hechos vividos que otros repiten cada día.

-Usted afirma que un inmigrante sin papeles trabaja como una mula, no tiene derechos, envejece años de golpe y, al final, no encuentra un tesoro. ¿Sembrará el desánimo?

-Los inmigrantes nunca van a dejar de venir a Europa se escriba lo que se escriba. Todos tienen una idea: llegar. Lo que vaya a pasar no les preocupa, ya se verá. Saben que hay muchos que cuando van a su país lo hacen en mejores condiciones. Mire, cuando volví sólo llevaba conmigo un libro y todos me preguntabanpor el coche.

-¿Qué le dolió más en su tiempo de inmigrante?

-Lo que le duele a todos: el futuro. No puedes imaginar lo que será de ti. Un año pasa tan rápido como si fuera un mes y te sigues viendo sin papeles y sin dinero. Pedía contratos, pero no había forma de obtenerlos.

-¿Por qué permanece el inmigrante en un medio tan hostil?

-La personalidad marroquí es complicada. Resulta imposible regresar con las manos vacías, porque es fácil que piensen que no eres un hombre ya que no has logrado lo que otros sí. Los que te ven llegar no te preguntan por tu sufrimiento, sino por lo logrado. Además es frecuente creer que la baraka (suerte) llegará antes o después.

-¿Qué sería de usted si no se hubiese marchado de España?

-Me habría convertido en un delincuente. La educación no tiene nada que ver en la posibilidad de este cambio, porque lo que realmente importa es que sientes hambre y ves el futuro absolutamente negro.

Rachid Nini vive actualmente en Rabat y trabaja en un canal de televisión como periodista. «Diario de un ilegal» ha sido publicado por «Ediciones del Oriente y del Mediterráneo».