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PRÓXIMAS PUBLICACIONES

LLEGÓ EL CHACAL, de Farideh Lashai

LLEGÓ EL CHACAL, de Farideh Lashai - ed. oriente y mediterráneo

 

Ficha técnica
autora: Farideh Lashai
título: Llegó el chacal
Prólogo de Ana Martínez de Aguilar
Traducción del persa: Maryam Esmailpour
Colección: transversales, 7
Nº páginas: 176
Formato: 21 x 21 cm
ISBN: 978-84-946564-3-9
PVP: 20 euros
IBIC BGLA Autobiografía literaria
BISAC BIO001000-BIOGRAPHY&AUTOBIOGRAPHY/ARTISTS

 

Estambul es hermosa. Repleta de productos de lujo. Todos intentan vestirse según las revistas de moda occidental, algo que llevo años sin ver por las calles. Parecen los provincianos de Europa. Existe cierta simplicidad en sus rostros. Con eso y con todo, son amables. Una nación oriental, unida por el cordón umbilical a Europa. Los periódicos y las carteleras de los cines están llenos de imágenes de mujeres desnudas. [...]

Cruzo el mar en barco para llegar al aeropuerto. Quiero preguntar algunas cosas sobre el envío de mis pertenencias a ee.uu. Como siempre, tiempo desapacible y frío.
Este mar no me dice nada. No tiene un olor conocido. Como esta gente, como esta lengua, como estas miradas. Me hacía ilusiones en vano considerándolos asiáticos. Su Asia es menor. Me es ajena. Me resultan tan ajenos como aquellos siglos lejanos. Con sus enloquecidas invasiones a lo largo y ancho de la Tierra.
Domingo. Cinco y media de la tarde.
En un parque en Estambul. Mi hija juega con Renate, que está pendiente de ella. Y yo las observo fascinada.
Ojalá se pudiesen dibujar sus rostros felices sobre el reluciente balancín. Y ese enorme árbol tras ellas, este aroma a tierra mojada y mar, ¡qué momento más extraño! Ya no hay rastro de lo desconocido. Es como si lo conociera todo. Más allá de este instante no hay nada que me cause miedo. De sobra sé que todos somos efímeros. [...]

¿Por qué lo que acaece dentro de mí no se desborda con la misma facilidad que los colores de mis cuadros? Paso horas y horas, como sumergida en un agua profunda e inerte. El agua de un mar inalterable por el viento. Somos mis agitaciones y yo que nos sumergimos en el agua. [...]

Pero, ahora, me he acostumbrado a este árbol del polvoriento Fresno. Vengo aquí y me siento seis largas horas a su sombra, sin perder de vista a mi hija, que bajo este tremendo calor se revuelca sobre la arena del recinto de juego de este parque yermo. Mientras juega, no le importan ni el calor ni estas plantas que en nada se parecen al lejano prado verde de la casa de Mashd Robabeh. Y yo sigo con mi sonrisa forzada en los labios. Por las noches, cuando se quiere dormir, con una voz que en la oscuridad representa la felicidad Made in America, le canto:

Llegó el chacal;

Llegó el chacal;

llegaron también los padres del chacal;

llegó a la puerta el chacal;

Con un pañuelo bordado, en la cabeza;

El chacal dice: "soy una ratoncita"

y no me comeré a vuestras pollitas.

 

Estalló de repente un incendio en aquellas remotas montañas y lo cubrió todo, hasta las florecillas del desierto, dispersas y maliciosas. Había flores de todos los colores. Súbitamente, toda la llanura se tiñó de azul celeste y dos semanas después de amarillo sol, después fue el turno del rojo de los ciclamores y finalmente despuntaron las mejoranas cubriéndolo todo. Se apoderaban de todo el espacio. Te acostabas con este aroma y con él te despertabas, te acompañaba a lo largo del camino y te seguía hasta llegar a la ciudad. Y tu cuerpo seguía oliendo a mejorana durante días. Cuando mirabas hacia abajo, todo el valle estaba cubierto de mejoranas. Tallos finos y jugosos erguidos bajo el cielo, con tanta alegría y orgullo, como si el mundo entero fuese su indiscutible territorio. Y así era. El valle entero les pertenecía.

(fragmentos de Llegó el chacal, de la pintora y artista visual iraní Farideh Lashai, traducidos del persa por Maryam Esmailpour)

 

 

El Prado se une a PHE con una obra de Farideh Lashai

La pieza es una revisión de los Desastres de la guerra de Goya

 

El Museo del Prado presenta, dentro del ciclo “La obra invitada” y como parte de la programación de PHotoEspaña 2017, la videoinstalación Cuando cuento, estás solo tú… pero cuando miro hay solo una sombra, una pieza de la artista iraní Farideh Lashai (Rasht, 1944 – Teherán, 2013),  inspirada en los Desastres de la guerra de Goya. Farideh se apropia de los Desastres y los manipula para renovar y actualizar su mensaje, incorporando su propia experiencia de la barbarie, el dolor y la indiferencia.

Se trata de una obra sencilla en su apariencia pero técnicamente muy compleja, que ha implicado a varios departamentos dentro del Museo más allá del de Exposiciones, principalmente a los de Dibujos y Estampas y Restauración de papel. Farideh parte de las estampas de Goya pero vacía las escenas de figuras a través de un escaneado y llama nuestra atención sobre esos fondos vacíos, que ahora podrían pertenecer a cualquier época y situación; luego reelabora las estampas de esta icónica serie para mostrarlas acompañadas por las imágenes que han sido previamente animadas y que ahora se proyectan con un foco de luz en movimiento; como un balón que al rebotar sobre la pared adquiere diferentes ritmos en una coreografía ideada por Lashai que va iluminando los distintos episodios y que nos trae a la mente ese farol con el que Goya iluminó la escena de los fusilamientos del 3 de mayo. El lirismo y la poética de ese movimiento azaroso que va descubriéndonos la obra se acentúa con el acompañamiento de la música de Chopin.

Farideh Lashai es una de las artistas iraníes contemporáneas más relevantes. Procedente de una familia acomodada, tras pasar su infancia en Teherán, en 1962 se trasladó a Alemania para comenzar allí una carrera artística que no abandonaría nunca. Estudia literatura, cine, teatro y conoce a pintores que le introducen en el ambiente artístico, exponiendo en numerosos países. Por su relación con círculos intelectuales de carácter revolucionario, en Teherán fue encarcelada en la prisión de Qasr entre 1974 y 1976. Fue testigo de la revolución de 1979, de la guerra Irán-Irak (1980-1988) y de los levantamientos conocidos como la primavera Árabe (2011), sintiendo enorme preocupación por las consecuencias que acarrearía a las poblaciones. Todos estos acontecimientos, unidos a su profundo sentido de la justicia y el repudio de la violencia, marcaron su mirada y aumentaron su admiración por Goya, cuyas obras resonaban en ella como una herramienta para denunciar los horrores contempláremos y alertar de la repetición de esos desastres. La artista, al igual que su admirado pintor, fue permeable a las ideas de su época a través de su amistad con artistas e intelectuales de su tiempo; en ambos la influencia del teatro fue decisiva y avanzada la vida padecieron enfermedades que suscitaron en ellos una gran introspección.

Cuando cuento, estás solo tú… pero cuando miro hay solo una sombra (detalle)

Cuando cuento, estás solo tú… pero cuando miro hay solo una sombra podrá verse hasta septiembre en la sala 66 del Museo, junto a algunas de las estampas de Goya que la inspiraron, entre las Pinturas Negras y El 3 de mayo, en un diálogo que muestra la vigencia y la actualidad del mensaje de Goya dos siglos después. Además, para situar el trabajo de Lashai en su contexto histórico-artístico y analizar su presencia en el Museo, los martes a las 11:30 y a las 16:30 horas se ofrecerán breves explicaciones junto a la obra.

Esta videoinstalación además de poner de manifiesto el interés de la pinacoteca por introducir y exhibir en sus salas obras de artistas contemporáneos que pueden ser entendidas como una aproximación a las colecciones del museo, también manifiesta su interés por hacer más visible el trabajo de las mujeres artistas, siguiendo con la iniciativa que empezó el año pasado con Clara Peeters. “La obra invitada” es un proyecto patrocinado por la Fundación de Amigos del Museo del Prado, que también ha financiado la publicación Llegó el chacal, una autobiografía de Farideh cuya traducción ha sido realizada directamente del farsi por Maryam Esmailpour.

(artículo completo en masdearte.com)

 

 

El Prado confronta el último trabajo de la iraní Farideh Lashai con Goya

 

La instalación está basada en 'Los desastres de la guerra'

 

Ángeles García / El País / Madrid 30 MAY 2017 - 20:42 CEST

 

Por más que el tiempo pase, la serie de 82 grabados de Los desastres de la Guerra, de Goya, sigue siendo una de las obras más inspiradoras. Pocos meses antes de morir, la artista iraní Farideh Lashai (Rasht 1944-Teherán 2013) ideó una instalación titulada con unos versos de T.S. Eliot, Cuando cuento estás solo tú….pero cuando miro hay solo una sombra, y constituye una de las últimas interpretaciones del genio español. Propiedad del British Museum, la obra se expone ahora en el Prado (hasta el 10 de septiembre) con una selección de la serie de Goya y junto a las salas que alojan las pinturas negras y Los fusilamientos del 3 de mayo.

La exposición forma parte del programa de PHotoEspaña y ha sido realizada en colaboración con la Fundación de Amigos del Museo del Prado dentro del espacio La Obra Invitada, en el que se confrontan obras maestras del museo con préstamos de otras pinacotecas.

La instalación de Farideh Lashai ocupa toda una pared de la sala 66. Ana Martínez de Aguilar, comisaría de la exposición explica que la artista fotografió cada una de las estampas de Los desastres de la Guerra  y que después suprimió los fondos que acompañan a las figuras en el original. En un segundo paso, elimina también los personajes y los reelabora con tecnología digital. Con la ayuda de la oscuridad y la proyección de un foco que va iluminando cada una de las estampas, las figuras adquieren una nueva animación sin perder nada del discurso original. La luz se mueve al ritmo de un Nocturno de Chopin.

La comisaria llama la atención sobre las muchas similitudes entre la vida de Francisco de Goya y de Farideh Lashai pese a los más de dos siglos de diferencia que les separan. “Los dos comparten el mismo desencanto ante el mundo de los intelectuales que les rodea, ambos han sufrido en primera persona el horror de la guerra y arrastrado al final de sus vidas el dolor y el aislamiento que produce la enfermedad. Para ellos, el arte es la mejor manera de enfrentarse a sus demonios interiores y lo hacen con una formidable furia creativa”.

Venetia Porter, conservadora del British Museum, cuenta que adquirieron la obra en 2014, un año después del fallecimiento de la artista. “Vi la pieza en una feria en Dubái y al momento supe que teníamos que comprarla. Tenemos un departamento especializado en Oriente Medio, con más de 300 obras y la pieza de Lashai, una de las artistas más imponentes en la región, pasó a engrosar nuestros fondos sin que nadie objetara nada”.

Miguel Falomir, director del Prado explicó que esta presencia del arte contemporáneo en el museo prosigue con iniciativas anteriores en las que obras recientes se comparan con las de antiguos maestros y añadió que se avanza también en la presencia de mujeres artistas, después de la exposición dedicada a la pintora flamenca Clara Peeters.

Farideh Lashai es una artista ampliamente representada en museos y colecciones de arte contemporáneo en todo el mundo. Poeta y pintora en origen, nació en una familia acomodada en la ciudad de Rasht. En 1962 se trasladó a Múnich para estudiar cine, literatura y teatro. Con Bertolt Brecht como ídolo intelectual, a partir de los setenta se vinculó con grupos intelectuales revolucionarios tanto en Alemania como en Irán. Encarcelada en la prisión de Qasr entre1974 y 1976, fue testigo de la revolución de 1979, de la guerra Irán- Irak (1980-1988). Se exilió en Estados Unidos entre 1981 y 1984 y volvió a Teherán donde vivió el bombardeo de la ciudad en1986. En 2011 seguirá desde el hospital los levantamientos de la primavera Árabe, con enorme preocupación por las consecuencias que podían acarrear a los más desfavorecidos. Un fuerte depresión la afectó en 1989, el mismo año en que le diagnosticaron el cáncer que acabó con su vida en 2013.

 (artículo completo en elpais.com)

 

La autora de "Llegó el chacal" en el Prado