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PRÓXIMAS PRESENTACIONES: DIVÁN DE POETISAS ÁRABES CONTEMPORÁNEAS

PRÓXIMAS PRESENTACIONES: DIVÁN DE POETISAS ÁRABES CONTEMPORÁNEAS - ed. oriente y mediterráneo
Diván de poetisas árabes contemporáneas
16 de noviembre de 2016 - 19:00 horas
MADRID
Auditorio de Casa Árabe (c/ Alcalá, 62). 19:00 horas Entrada libre
 

 

Este libro, Diván de poetisas árabes contemporáneas, pretende poner de manifiesto la importancia de una trayectoria poética que comenzó a mediados del siglo veinte, a través de diez poetas: Fadwa Tuqán, Názik Al-Malaika, Lamía Abbás Amara, Saniya Saleh, Suad Al-Sabah, Fawzía Abú Jáled, Ámal Yarrah, Huda Ali Iblán, Suzanne Alaywan y Widad Benmusa. La obra, publicada por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, cuenta con un prólogo de Adonis, escrito especialmente para esta edición.
 
La presentación del libro y recital en árabe y español a cargo de Clara Janés, poeta y traductora, y Jaafar Al Aluni, autor de la edición y de la traducción del árabe.
 
Jaafar Al Aluni, traductor y autor de la edición presenta así la selección de autoras: 
“Siguiendo un orden cronológico, comienza la antología con las poetas que pusieron en marcha el movimiento poético femenino y que, al mismo tiempo, introdujeron cambios en la tradición poética a partir de los años cincuenta: Názik Al-Malaika y Fadwa Tuqán. Los años sesenta significaron la entrada de la modernidad poética a través de la revista Sh’ir y me decanté por Saniya Saleh y su contemporánea Ámal Yarrah. El tema de la libertad de la mujer y su papel en la sociedad árabe se expresó en los años setenta y ochenta a través de tres poetas: Lamía Abbás Amara, Suad Al-Sabah y Fawzía Abú Jáled. Y para terminar con los años noventa del pasado siglo, he querido reflejar el mapa poético de todo el mundo árabe, eligiendo de los países orientales, a la libanesa Suzanne Alaywan; de los occidentales, a la marroquí Widad Benmusa y de los países del Golfo, a la yemení Huda Iblán.”
 
Diván de poetisas árabes contemporáneas 
Ediciones del oriente y del mediterráneo (2016)
256 págs. 
ISBN: 978 84 943932 97
 
Jaafar Al aluni (Damasco 1989), licenciado en Filología Española por la Universidad de Damasco, máster en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alcalá de Henares. Traductor y periodista. Es larga su labor como comisario de exposiciones culturales. Fue director de los foros de libro en el Ministerio de Cultura de Siria durante 2012-2016. Es traductor de varios libros de literatura española al árabe, entre ellas: La deshumanización del arte de J. Ortega y Gasset (2012), Literatura española del siglo XX (2013), Niebla, Miguel de Unamuno (2014), Don Quijote de la Mancha, versión infantil (2014), Rimas, Gustavo Adolfo Bécquer (2014), etc. 
 
Clara Janés (Barcelona, 1940). Es licenciada en Filosofía y Letras y Maitre és lettres, por la universidad de París IV Sorbona, en  Literatura comparada. Cultiva la poesía, la novela, la biografía y el ensayo y se distingue como traductora de distintas leguas. En 1997 recibió el Premio Nacional de Traducción por el conjunto de su obra. En el año 2000 recibió la Medalla del Mérito de Primera categoría de la República checa por sus traducciones y difusión de la literatura de dicho país. Se le han otorgado distintos galardones en el terreno de la lírica. Junto a ellos, en 2004 se le concede la Medalla del Mérito en las Bellas Artes en su categoría de oro, en 2007 el X Premio de las letras españolas Teresa de Ávila, en 2011 el Premio Francisco Pino de Poesía experimental. En 2015 es elegida miembro de la Real Academia Española de la lengua. 
 
Entre sus libros de poesía destacan Kampa (1986), Rosas de fuego (1996), La indetenible quietud (1998 con grabados de Chillida), Arcángel de sombra (1999), (1998), Los secretos del bosque (2002), Río hacia la nada (2010), Variables ocultas (2010), Orbes del sueño (2013), y ψ o el jardín de las delicias (2014). Entre sus ensayos La palabra y el secreto (1999),  María Zambrano. Desde la sombra llameante (2010), Guardar la casa y cerrar la boca. En torno a la mujer y la literatura (2015). Entre sus novelas, Los caballos del sueño (1989) y El hombre de Adén (1991). Es autora de la biografía La vida callada de Federico Mompou (1975), el volumen de conversaciones con Antonio Gamoneda, De la realidad y la poesía (2010), los libros de memorias Jardín y laberinto (1990) y La voz de Ofelia (2005) y numerosos poemas visuales y experimentales.
 
 

NADIE DUERME EN ALEJANDRÍA, de Ibrahim Abdel meguid

NADIE DUERME EN ALEJANDRÍA, de Ibrahim Abdel meguid - ed. oriente y mediterráneo

Auditorio de Casa Árabe (c/ Alcalá, 62). 19:00 horas Entrada libre hasta completar aforo

 
En español y árabe con traducción simultánea
 
Casa Árabe, la Escuela de Traductores de Toledo y Ediciones del Oriente y del Mediterráneo presentan el libro de Ibrahim Abdel Meguid
La novela Nadie duerme en Alejandría figura en la lista Muse de las 100 mejores novelas de todos los tiempos. Tuvo en Egipto un éxito fulgurante cuando fue publicada hace una década y obtuvo el premio del Salón del Libro de El Cairo en 1996. La obra ha sido ahora publicada en castellano de la mano de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo en colaboración con la Escuela de Traductores de Toledo, con traducción de Pablo García. La presentación en Casa Árabe contará con la participación del novelista y poeta Bernardo Atxaga. 
 
En esta obra, Ibrahim Abdel Meguid describe con mirada penetrante la vida cotidiana en Alejandría durante los años de la Segunda Guerra Mundial, a partir de la difícil vida del matrimonio formado por Zahra y Magdeddín, que se ven obligados a abandonar su aldea y trasladarse a esa ciudad en el mismo momento en que, en Europa los nazis invaden Polonia. 
La obra es un reflejo de diversos episodios de la guerra en el norte de África hilvanados con las vidas entrelazadas de musulmanes y coptos, norteños y sureños, hombres y mujeres, enriqueciendo desde dentro la visión de la Alejandría de Cavafis, Forster o Durrell. 
 
La presentación contará con la participación de Ibrahim Abdel Meguid, autor de la obra; Bernardo Atxaga, escritor, Luis Miguel Pérez Cañada, director de la Escuela de Traductores de Toledo. El acto será presentado por Pedro Villena, director de Casa Árabe. 
 
Ibrahim Abdel Meguid. Nació en 1946 en Alejandría (Egipto). Se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Alejandría en 1973. Ese mismo año se trasladó a El Cairo para trabajar en el Ministerio de Cultura, y allí es donde vive desde entonces. Durante los años 70, militó en un partido comunista prohibido por aquel entonces, y a pesar de haber sufrido el encarcelamiento, su compromiso y activismo político nunca han cesado.
 
A lo largo de su carrera literaria, ha combinado y combina principalmente dos facetas de la escritura: la crítica y la creativa. Poco después de licenciarse en Filosofía, publicó su primera novela y pronto pasó a ocupar el cargo de Asesor de Asuntos Culturales de la Consejería de Cultura Popular de 1976 hasta 1982. Fue asimismo miembro del consejo editor del Consejo Egipcio del Libro (1985-1990) y director de la Consejería de Cultura Popular de 1990 a 1995. Estuvo al frente de la colección “Kitabat yadida” de 1995 hasta el año 2000.
 
Ha escrito numerosas novelas y cuentos, que lo han consagrado como uno de los autores más conocidos y respetados de Egipto. En 1996 obtuvo el Premio Naguib Mahfuz otorgado por la Universidad Americana de El Cairo por su novela Al-balda al-ujra (El otro país). En este mismo año obtuvo el premio a la mejor novela en la Feria Internacional del Libro de El Cairo por su novela La ahada yanam fi l-Iskandaría (Nadie duerme en Alejandría). En 2004 fue galardonado con el Premio de Excelencia Literaria otorgado por el Estado Egipcio. Sus obras han sido traducidas al inglés, al francés y al alemán.
 
Bernardo Atxaga. Nacido en Asteasu en 1951, su verdadero nombre es Jose Irazu. Entre sus libros publicados en castellano destacan Bi anai (Dos hermanos).Obabakoak, (1989, Premio Euskadi, Premio Nacional de Narrativa), El hombre solo (1994), Esos cielos (1997), El hijo del acordeonista (2004, Premio Grinzane Cavour, Premio Mondello, Premio Times Literary Supplement Translation Prize), y Siete casas en Francia (2009, finalista en el Independent Foreign  Fiction Prize y seleccionado por la revista Publishers Weekly como uno de los quince mejores libros de ficción publicado en Estados Unidos el año 2012 ) y Días de Nevada (2013). 
 
En el ámbito de la poesía, publicó su primer libro, Etiopia, en 1978, y fue Premio Cesare Pavese del año 2003 por la traducción italiana de Poemas&Híbridos. Su obra está traducida a 32 lenguas, y ha sido llevada al cine por Montxo Armendariz (Obaba, 2005), Aizpea Goenaga (Zeru horiek, 2006) e Imanol Rayo (Bi anai, 20 11). En 2006 fue nombrado miembro de Euskaltzaindia, la Academia de la Lengua Vasca. 
 
 


Casa Árabe, la Escuela de Traductores de Toledo y Ediciones del Oriente y del Mediterráneo 
Presentación en Casa Árabe con el autor

CLARA JANÉS, ACADÉMICA DE LA LENGUA

CLARA JANÉS, ACADÉMICA DE LA LENGUA - ed. oriente y mediterráneo
 Nuestra más calurosa enhorabuena a Clara Janés, quien, desde la dirección de la colección de poesía del oriente y del mediterráneo nos ha acompañado desde los inicios de la editorial. ¡Gracias, Clara, por tu generosidad y tu complicidad!

Reproducimos a continuación los artículos que, con motivo de su ingreso en la RAE escribieron Luis Alberto de Cuenca y Winston Manrique, en el ABC y El País, respectivamente, acompañados de la fotografía de Jaime Villanueva que ilustraba el último artículo citado.

 

Luis Alberto de Cuenca

Clara Janés, princesa de la poesía

Esta tarde ingresa en la Real Academia Española, donde ocupará la silla «U», vacante tras la muerte de Eduardo García de Enterría. Es la séptima mujer que hoy forma parte de la Docta Casa. Su discurso versa sobre Salomón y el «Cantar de los cantares»

 

 

 

Hija de Josep Janés (1913-1959), uno de los grandes editores españoles de todos los tiempos, creador de un catálogo abrumador que fundió clasicismo y modernidad en un mismo crisol de excelencia, y de su esposa, Esther Nadal, recientemente fallecida, Clara Janés Nadal aspiró a pleno pulmón en casa de sus padres el perfume de la literatura y, en especial, de la poesía, a la que consagraría su vida con una entrega y dedicación similares a las que desplegó su admirada Teresa de Jesús en su labor como fundadora. Porque Clara es un ser nimbado por el halo de la magia poética, una criatura que habita en un mundo paralelo donde todo se expresa en lenguaje connotativo: el empleado por Santa Teresa en sus versos cancioneriles, por San Juan de la Cruz en su Cántico espiritual, por cualquiera de los místicos orientales que forman parte de ese manto protector con el que nuestra nueva académica de la RAE se envuelve cada día, protegiéndose del frío o del calor, denotativos ellos, que rigen, inflexibles, la existencia diaria.

Inmensa traductora del checo Vladimír Holan y de una gran variedad de autores de muy diversas procedencias que ella ha dado a conocer en nuestra lengua, Clara Janés ha desarrollado una apabullante tarea en el terreno del diálogo entre Oriente y Occidente, pues ha introducido en nuestra tradición y en nuestra cultura nombres señeros de las literaturas no europeas que antes de su labor nos eran prácticamente desconocidos. Permítanme citar, por ejemplo, al persa medieval Firdusi, autor del Libro de los Reyes, un cantar de gesta que no desmerece lo más mínimo ante obras maestras de la épica universal como el Gilgamesh, la Ilíada o el Beowulf, y que Clara nos ha entregado en una cuidadísima edición parcial auspiciada por Alianza. Pero, con ser su faceta como traductora extraordinariamente significativa, su trayectoria como poeta es aún más brillante y luminosa.

Clara Janés es una poeta inimitable, irrepetible, única. Una princesa de la poesía. El silencio que se escucha en sus versos es el que hizo sonar en las esferas el maestro Eckhart, pero también la voz de los pájaros en el libro de Farid ud-Din Attar, y la música de Cirlot, acribillada de aritméticas celestiales, y otra vez el silencio dolorido de Holan, y de nuevo las voces cadenciosas de nuestra mejor poesía barroca. Todo ello unido en un bouquet trenzado con las técnicas más depuradas del más fino ikebana japonés, con una hipersensibilidad a flor de piel que electriza y transmite como nadie una mezcla admirable de plenitud y de vacío.

Clara Janés va a leer hoy su discurso de ingreso en la Real Academia Española. Nada más justo y necesario. Me siento orgulloso de acompañarla desde aquí con estas breves líneas de admiración por su persona y por su obra y de indeclinable cariño.

 

Clara Janés: “La belleza es lo que nos salva de este caos y movimientos apocalípticos”

La escritora ingresa en la Real Academia Española con un homenaje al 'Cantar de los cantares' y las conexiones de este con sus maestros

Winston Manrique Sabogal El País, 15 de junio de 2016

El Tiempo no separa. El tiempo une. Treinta y un siglos conectan al rey Salomón con Clara Janés, que ingresó en la Real Academia Española. "¡Dame un beso de tus labios! / Son más dulces que el vino tus caricias”, es el canto de la amada que abre el Cantar de los cantares, atribuido al rey sabio en el siglo X antes de Cristo. “Y así se conforma el universo / en boca única, / aliento que enlaza / y tiende lazos al infinito”, escribió Janés en Psi o el jardín de las delicias.

La poeta, narradora, ensayista y traductora, nacida en Barcelona en 1940, se convirtió en la décima mujer en ingresar en la RAE con un homenaje al texto bíblico. Janés, que ocupa la silla U, vacante tras la muerte del jurista Eduardo García de Enterría, en 2013, titulo su discurso Una estrella de puntas infinitas. En torno a Salomón y el Cantar de los cantares.

Es una mirada sobre el misterio de la vida, la existencia como un instante, la belleza como salvadora del mundo y sobre el enigma que ronda la escritura. La nueva académica, de tradición simbolista, repasó el vigor de esta obra lírica y la potencia de una inspiración que ha surcado los tiempos en un texto que "más allá del hechizo del lenguaje canta en el fondo a qué es la vida".

Janés hizo un relato bajo un influjo cuántico en el que viajó al primer destello que la habría de convertir en poeta: el Cántico espiritual, de san Juan de la Cruz, nacido de los cantos milenarios de Salomón, y de cómo la habían llevado hasta ese mismo momento en que todos la escuchaban recrear los enigmas de la existencia, el azar y la inspiración, que en su caso inauguró el poemario Las estrellas vencidas (1964).

Tres días antes de esta lectura en la RAE, Janés trazó, en su casa madrileña, parte del arco de su vida. Todo empezó cuando tenía alrededor de un año. Estaba en brazos de una tía en una habitación hasta donde llegaban unos sonidos. Descubrió que “la vida es como una música que cruza la oscuridad”. Dos años después, vio un rayo de luz que la hechizó al ver miles de partículas de polvo en suspensión que giraban en cámara lenta.

Quien está presente siempre en su obra es san Juan de la Cruz. Por él empieza a escribir, al quedar “deslumbrada por el Cántico espiritual y por lo enigmático que resulta”, tras la lectura que hiciera el profesor José Manuel Blecua en la universidad. Luego están Quevedo, Góngora, Lope de Vega y la Generación del 27, pero en seguida da el salto al extranjero.

“Me parece fascinante ver el desarrollo literario del Cantar de los cantares en autores como fray Luis de León, Arias Montana y santa Teresa de Jesús, y, claro, san Juan de la Cruz. Y todavía más cuando veo que santo Tomás de Aquino muere igual que san Juan de la Cruz, pero él cantando el cantar de los cantares, mientras san Juan, en su celda-prisión pide a los monjes que se lo reciten y memoriza los primeros 31 versos. Es la belleza como algo salvador. Luego están las conexiones del universo místico-personal, místico-pasional, místico-sexual porque en el fondo lo que se canta es la unión de hombre y mujer y de esta unión el fruto de un hijo, el nacimiento de una vida. Lo que los acerca a ellos al Cantar es que ven allí el gran enigma de qué es la vida. Por eso yo me lanzo a leer tantos libros de física, porque es un misterio. ¿En qué consiste la vida? Pues es que materia y energía son lo mismo, es un enigma muy grande”.

El periplo de Janés para llegar a la “resacralización del universo”, como dice Jaime Siles, es largo. “Al principio yo no me daba cuenta de este enigma de la vida. Estaba en la cuestión existencialista. Aunque pensaba en espacio-tiempo no inquieta por el tema de qué es la vida. Hasta que me asalta la duda de si la vida merece la pena ser vivida. Luego bien la pregunta qué es la vida. Me voy metiendo en otros caminos, hasta que se junta otro enigma relacionado con la poesía: ¿Qué es la inspiración? Es cuando lo relaciono con el inconsciente, con el ADN y una serie de cosas presentes en el enigma de la vida. ¿Qué es un ser vivo? Pues un ser vivo tiene un cuerpo que es materia y que es energía. ¿De dónde procede? Está en el ADN. ¿Y, qué es el ADN? Es memoria, la memoria de la humanidad entera. Por eso me parece que el hallazgo de Jung del inconsciente colectivo en realidad era esto. Y eso es lo que te permite saber algo que aparentemente no sabes porque está metido en la memoria del cuerpo. Hasta que de repente puede aflorar”.

Materia-energía-emoción/sentimiento. Esa puede ser la trinidad del creador.

En este caso de una mujer que aprendió idiomas como checo, persa e italiano para leer a poetas que le interesaban y traducirlos al español. “La prensa debe colaborar mucho en mantener el idioma. ¿Hay que aceptar todo lo que se dice? Pues, no lo sé. Evidentemente, hay que incorporar palabras nuevas y empleos que no están bien definidos”, reflexiona la autora de obras como Kampa y Lapidario.

Tras su primer poemario, en 1964, Las estrellas vencidas, Clara Janés entró unos seis años en silencio, hasta que la lectura de Vladimir Holan la rescató. Ese es su segundo big bang, uno de cuyos poemas, traducidos por ella, lee en la habitación iluminada con decenas de destellos de sol que asoman por la persiana echada:

“Encuentro en un ascensor:
Entramos en la cabina y nos quedamos solos los dos
Nos miramos sin hacer nada más
Dos vidas, un instante
La plenitud, la felicidad
En el quinto piso ella salió
Y yo que iba más arriba comprendí
que nunca volvería a verla
Que habíamos encontrado
Una vez para siempre
Que aun habiéndola seguido
Lo habría hecho como un muerto
Y que si ella hubiera vuelto a mí
No habría vuelto más que del otro mundo”.

Es la eterna presencia de la ausencia, la fugacidad. La vida, dice la nueva académica: “El instante es lo que queda, es suficiente a veces. Yo vivo de instantes. No es tanto el tiempo, como la intensidad como se viva cada momento. Así es”.

 

El enigma del tiempo, la vida y el amor

“Hace años que, movido por una única energía impulsora, gira en mi mente un triángulo de tres nombres: Fray Luis de León, Arias Montano y san Juan de la Cruz -triángulo que, manifestando su dinamismo, ha dado en cuadrado al incorporar el nombre de santa Teresa de Jesús-”, contó la poeta con su voz pausada y dulce en la RAE, en su discurso Una estrella de puntas infinitas. En torno a Salomón y el Cantar de los cantares. Esos cuatro poetas, más ella, conectados con el rey sabio y sus Cantares. Todos unidos con un hilo místico-poético, místico-racional, místico-pasional que Janés interpreta como “una búsqueda sobre qué es la vida, qué es la belleza, y cómo la belleza ayuda a sobrevivir”.
La respuesta a este homenaje al rey Salomón y sus Cantares la dio la académica Soledad Puértolas, que se podría resumir en este pasaje: “Mientras el ritmo cadencioso de las palabras de Clara Janés nos invita a seguir el camino que nos conduce por los bíblicos tiempos de Salomón y que luego nos pierde en insondables oscuridades e incansables persecuciones, nos reconocemos en nuestra sed de amor, en nuestra propia oscuridad, en cuestas que ascienden y descienden, en fatigas y desánimos que piden un instante más de vida. El instante decisivo. Ese destello, decisivo, de vida”.
No olvidó Puértolas decir que “si los enigmas son consustanciales a la escritura, para Clara Janés están en el mismo centro, en el corazón de las palabras que persiguen a tientas el momento sublime de la unión con el Amado”.